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Hippophae rhamnoides

Espino amarillo

Espino amarillo, arto blanco, cambrón (cast.); arç groc, espí groc (cat.); elorri (eusk.); espinheiro-marítimo (port.); common sea-buckthorn (ing.).

Autóctona

«Un día nos paseábamos a lo largo de Isére, en un lugar lleno de espinos amarillos. Vi frutos maduros en aquellos arbolillos, tuve la curiosidad de probarlos y, al encontrarles una ligera acidez muy agradable, me puse a comer de aquellas granas para refrescarme…».

‘Las ensoñaciones del paseante solitario’, Jean Jaques Rousseau

DESCRIPCIÓN

Es un arbusto muy ramificado que se puede convertir en un árbol de hasta 9 m. Una de sus características más notorias es que las ramillas, las hojas y las flores están cubiertas por unas escamitas en forma de sombrilla o chincheta de color plateado, que con el tiempo se vuelven pardas o de color herrumbre. Además tiene espinas largas y aceradas, como el árbol del Paraíso (Elaeagnus angustifolia), que pertenece a la misma familia; aunque en el espino amarillo se desprenden con facilidad. Las hojas son simples, caducas, alternas, largas y muy estrechas. Miden 20-60 mm de largo por 2-6 mm de ancho y tienen un rabillo muy corto. Son verde-brillantes por el haz y blanco-plateadas por el envés debido a las escamitas. El margen es entero y liso. Hay flores masculinas y femeninas, amarillentas o verdosas, que están separadas en distintos pies de planta; por tanto, hay árboles macho y árboles hembra. Los frutos maduran después del verano, son globosos u ovoides, anaranjados con puntitos pardos y miden 4-8 mm.

ECOLOGÍA

Es una planta propia de suelos húmedos, ya sean arenosos o de grava. En sus áreas de origen natural en la Península Ibérica suele crecer en lugares soleados inestables y en torrenteras en zonas de depósitos de grava de origen glaciar (morrenas). Al igual que el árbol del Paraíso, tiene nódulos en sus raíces que albergan en simbiosis bacterias fijadoras de nitrógeno, por lo que esta planta contribuye a fertilizar el suelo. Rebrota muy bien de raíz, se cría entre los 700 y 1600 m de altitud y es indiferente al sustrato, aunque crece muy bien en los suelos básicos.

DISTRIBUCIÓN

La especie es oriunda de Europa, Asia Menor y el Cáucaso. La subespecie fluviatilis Soest se encuentra en los Alpes, los Apeninos y en los valles de los ríos Ródano y Rhin. En la Península Ibérica sólo se halla de forma natural en la cuenca del río Gállego y sus inmediaciones (Huesca): valle de Tena, en torno al embalse de Lanuza; río Aragón en Castiello de Jaca; y cerca de Panticosa. Este árbol se ha plantado mucho como ornamental, para sujetar terrenos sueltos y como seto vivo, sobre todo la subespecie típica (Hippophae rhamnoides L. subsp. rhamnoides), que se considera potencialmente invasora en algunas zonas costeras de Portugal y en el centro y norte de España.

MÁS INFORMACIÓN

En nuestro territorio el principal uso de esta planta es ornamental, especialmente la subespecie rhamnoides, por la vistosidad de sus flores y frutos, y para la creación de setos vivos que fijan suelos arenosos y algo salinos. Por ello es una planta muy adecuada para restaurar zonas cercanas a la costa, si bien en otros países se ha cultivado por sus frutos comestibles, con gran contenido en vitamina C (antiescorbúticos y astringentes) y que liberan los parásitos intestinales (vermífugos). Crece en el litoral atlántico europeo (mares del Norte, Báltico y de Noruega) y se diferencia de la subsp. fluviatilis por tener las ramas más cortas y espinosas, por las inflorescencias masculinas densas y los frutos más grandes y cilíndricos.

La cita del encabezado del filósofo y naturalista Rousseau continúa así: «... el señor Bovier seguía a mi lado sin limitarme y sin decir nada. En esto, apareció un amigo suyo que, al verme picoteando las granas, me dijo: —¡Eh, señor! ¿qué hacéis? ¿Ignoráis que esa fruta envenena?¿Que esa fruta envenena? —Exclamé yo sorprendidísimo. —Desde luego. —Repuso, —Y todo el mundo sabe esto tan bien que a nadie en la región se le ocurre probarla. —Miré al señor Bovier y le dije: —¡Entonces, ¿por qué no me habéis avisado? Ah, señor. —Me respondió. —No osaba tomarme esa libertad. —Me eché a reír ante aquella humilde delfinesca, interrumpiendo, no obstante, mi pequeña colación. Estaba persuadido, como lo estoy aún, de que toda producción natural agradable al gusto no puede ser perjudicial para el cuerpo o, al menos, sólo lo es por su exceso. Sin embargo, confieso que me estuve tanteando el resto de la jornada: pero sólo fue un poco de inquietud; cené muy bien; dormí mejor y por la mañana me levanté en perfecto estado, después de haber tragado la víspera quince o veinte granas de ese terrible Hippophaee, que, según me dijo todo el mundo en Grenoble al día siguiente, envenena en pequeñísimas dosis».

Cuenta el botánico Ginés López que en algunas piscifactorías que crían salmones se les nutre con frutos de esta planta para potenciar el color anaranjado de su carne.

Empresas de cosmética natural comercializan un aceite que procede de la pulpa y las semillas de los frutos, y que tiene propiedades regeneradoras de la piel: ayuda a la cicatrización de las heridas y a la recuperación tras las quemaduras, reduce la inflamación, mantiene la hidratación y es un excelente antioxidante, ideal para pieles maduras, alérgicas y propensas a la irritación y descamación.

Hippophae rhamnoides L. subsp. fluviatilisSoest figura en el Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón con la categoría de ‘interés especial’. Sin embargo, en algunos lugares de la costa atlántica europea, como en Portugal, se considera a la especie típica (Hippophae rhamnoides L. subsp. rhamnoides) potencialmente invasora, pues puede desplazar a la vegetación nativa en los arenales costeros (Almeida & Freitas, 2012). Su eliminación es especialmente costosa porque forma marañas espinosas con un notable desarrollo radical.

El nombre del género Hippophae procede del griego hippohaés, que designaba a dos plantas distintas espinosas y de lugares arenosos. Deriva del griego hipos, ‘caballo’, por haberse usado en veterinaria, y de phaínein, ‘brillar’, por la refulgencia de las escamitas que cubren la planta. El epíteto específico rhamnoides alude a su parecido con algunas plantas del género Rhamnus, como R. oleioides o R. lycioides, espinosas y de hojas semejantes. El epíteto subespecífico fluviatilis se refiere a su hábitat, asociado a los cursos fluviales.