Brezo blanco, brezo, berezo (cast.); bruc blanc, dinada (cat.); añar-zuria, zuricacha (eusk.); urce, urce branca (gall.); urze branca, quiroga (port.); tree heather [wood = brier-root] (ing.).
«Mi actividad se ha extendido últimamente al Continente —dijo Holmes, al poco rato, mientras llenaba su vieja pipa de raíz de brezo—».
‘Sherlock Holmes. El signo de los Cuatro’, Arthur Conan Doyle
Entre sus usos tradicionales destaca —al igual que con otras especies de brezos y afines— la fabricación de escobas, debido a su denso y fino ramaje. También se utiliza para confeccionar tejadillos, empalizadas y cubiertas que pongan al resguardo del viento, el sol, la lluvia y las miradas ajenas. Su leña es un excelente combustible y una de las mejores para fabricar carbón vegetal, apreciado en hornos y fraguas. Su madera es roja como el carmín, dura y densa, muy buscada por ebanistas y torneros para pequeñas tallas. Las raíces son muy valoradas para fabricar pipas de fumar (ver cita inicial), como sucede en Cataluña y el norte de África, donde las extraen para luego exportarlas sobre todo a Inglaterra. En el Parque Natural de los Alcornocales, en Cádiz, la raíz de este brezo es muy buscada, debido a que sus cepas tienen un bello veteado que al pulir proporciona figuras y arabescos muy valorados. Con ella se confeccionan los salpicaderos y pomos de las palancas de cambio de los coches de lujo de la casa Ferrari. También es conocida la miel de brezo, muy apreciada por su gusto ácido y aromático.
Otro uso del brezo es como planta ornamental, si bien hay otras especies de brezo de flores muy vistosas. En los últimos tiempos también se ha utilizado en repoblaciones forestales con planta autóctona. Asimismo es conocida la denominada ‘tierra de brezo’, un sustrato muy nutritivo para el cultivo de plantas de jardinería que se va formando durante años bajo el suelo de los brezales umbrosos.
Según el antropólogo y escritor Juan Luis Arsuaga: «Los diferentes clanes escoceses se distinguían entre sí por el color de la planta que llevaban en el gorro (y no, como suele pensarse, por los colores del estampado o “tartan”); por ejemplo, el brezo rojo y el brezo blanco podían corresponder a clanes diferentes». En este sentido, la novela Brezo blanco, de la escritora Nieves Hidalgo, trata de los conflictos entre los clanes escoceses. Y seguimos con Escocia, porque allí Robert Louis Stevenson escribió el poema Heather Ale, dedicado a la cerveza de brezo que elaboraban los pictos, una confederación de tribus escocesa, y del que traducimos los primeros versos:
«De las campanillas del brezo
lograron una bebida excelente
mucho más dulce que la miel
y más fuerte que el vino…».
Flora iberica considera 14 especies de brezos (género Erica) para la Península Ibérica e Islas Baleares, pero sólo Erica arborea alcanza la talla de árbol.
El brezo blanco figura en la lista roja de especies amenazadas de Andorra y está protegido por la Comunidad de Murcia. En la Península Ibérica y las Islas Baleares no hay ejemplares singulares protegidos, pero en el Parque Nacional de Garajonay hay uno que sobrepasa los 22 m de alto.
Erica deriva del griego erikein-ereiké, que significa romper, ya que una vez secas, sus ramas se tronchan con facilidad y sus hojas se desprenden fácilmente. Su nombre latino aludía a todas las especies de brezo conocidas, incluso a la brecina (Calluna vulgaris (L.) Hull). El epíteto específico arborea alude al porte que puede alcanzar esta planta.